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ay historias que los pueblos guardan en voz baja, transmitidas de generación en generación junto al fuego, en las tertulias de las plazas o entre las páginas olvidadas de un archivo municipal. La comarca del Río Mula, ese territorio que articula los municipios de Mula, Albudeite, Campos del Río y Pliego en el corazón de la Región de Murcia, atesora una de esas historias: la del bandolerismo que durante siglos convirtió sus caminos en lugar de peligro, sus sierras en refugio de forajidos y sus plazas en escenario de una justicia tan severa como el tiempo que la exigía.
La orografía de esta comarca siempre fue cómplice del bandolero. Barrancos profundos, cerros escarpados, cañadas y veredas que se pierden entre el esparto y el pinar formaron durante siglos una red de escondrijos naturales desde los que una cuadrilla podía acechar a los viajeros, robar y desaparecer antes de que llegara cualquier auxilio. No es casualidad que el bandolerismo floreciera con especial intensidad en estas tierras del interior murciano, donde el brazo de la justicia llegaba tarde, débil y con frecuencia con las manos vacías.
El fenómeno no era exclusivo de esta comarca ni de esta región. A partir del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII y XIX, los bandoleros proliferaron por toda España como expresión de una sociedad profundamente desigual, donde la miseria, el hambre y la falta de horizonte empujaban a hombres desesperados a echarse al monte. En Murcia, igual que en Andalucía o Extremadura, el bandolero era al mismo tiempo temido y, en ocasiones, secretamente admirado por quienes veían en él una forma cruda de rebelión contra los poderosos. La realidad, sin embargo, era casi siempre más brutal que romántica.

El episodio más dramático y mejor documentado del bandolerismo en la comarca del Río Mula ocurrió en el año 1648, y tiene como protagonista a un hombre llamado Jusepe de Escámez, natural de Mula. No era un forajido solitario ni un ladrón de poca monta: Escámez capitaneaba una cuadrilla de más de treinta hombres a caballo que recorría los caminos del Reino de Murcia hasta las tierras del Reino de Valencia, robando, intimidando y desafiando abiertamente a las autoridades. Lo que hace aún más escalofriante su historia es el contexto en el que actuaba: la villa de Mula estaba siendo devastada ese mismo año por una terrible epidemia de peste que mató a más de la mitad de su población. Mientras los vecinos enterraban a sus muertos y las instituciones se tambaleaban, la banda de Escámez se paseaba por la villa con descaro, despojando a los supervivientes de sus escasos bienes y burlándose de una justicia que apenas tenía fuerzas para resistir.
Fue entonces cuando apareció la figura de don Sancho Talón, alcalde ordinario de Mula, a quien las altas autoridades de la capital llegarían a llamar "El libertador del reino". Con determinación y aplicando con rigor la Real Pragmática de 1643, que era despiadada con los bandoleros y la gente de mal vivir, Talón organizó la captura de los miembros de la cuadrilla uno a uno. El desenlace fue tan contundente como el crimen que lo motivó: en octubre de 1648, un cadalso fue levantado con toda solemnidad en la Plaza del Mercado de Mula, y en él fueron ahorcados los bandidos apresados. Las ejecuciones fueron un mensaje claro para cualquier otro que pudiera tener la tentación de seguir el camino de Escámez.
Esta historia, rescatada del olvido gracias al trabajo del historiador y archivero José Boluda Guillén, quien la reconstruyó con documentos originales del Archivo Municipal de Mula y la publicó en 2021 bajo el título "1648: El dolor y la gloria de una villa en el Siglo de Oro", muestra que el bandolerismo en la comarca no fue un fenómeno marginal sino una crisis social profunda que se cruzó con las peores tragedias de su tiempo. El propio Boluda señaló que en Mula hubo al menos otro bandolero destacado en el siglo XVII, posterior a Escámez, cuya historia espera aún ser contada.

Dos siglos después, el problema no había desaparecido. El siglo XIX trajo consigo una nueva oleada de bandolerismo en toda Murcia, y la comarca del Río Mula volvió a estar en el mapa de los forajidos. El caso más conocido de este periodo en la comarca es el de Juan Manuel Noguera, natural de Pliego. Noguera llegó a convertirse en una figura casi legendaria en toda la región: sus correrías por diversas comarcas murcianas le granjearon una extraña popularidad entre las clases más humildes, que veían en él a un hombre capaz de plantar cara a los terratenientes y a los poderes establecidos. Su fama fue tal que otros malhechores llegaron a suplantar su identidad, actuando en su nombre en territorios que él consideraba suyos. El 2 de octubre de 1847 la Guardia Civil localizó a su partida y lo abatió en Los Royos, poniendo fin a una de las carreras bandoleras más sonadas de la Murcia decimonónica.

La creación de la Guardia Civil, fundada precisamente para combatir entre otras amenazas la del bandolerismo rural, marcó el inicio del fin de este fenómeno en toda la región. Sus patrullas de a pie y a caballo fueron poco a poco arrinconando a las últimas cuadrillas, haciendo más seguros los caminos y devolviendo a los campos y a las ventas la tranquilidad que los forajidos habían robado durante generaciones. En la comarca del Río Mula, como en el resto de Murcia, el último bandolero fue cayendo en algún enfrentamiento o pudriéndose en una cárcel sin que nadie compusiera una copla en su memoria.
Lo que quedó fue la leyenda. Los nombres de Escámez, de Noguera y de tantos otros sin nombre propio que asolaron estas tierras sobrevivieron en el relato oral, en las crónicas de los archivos y en esa memoria colectiva que los pueblos cuidan sin saberlo. La comarca del Río Mula guarda entre sus piedras y sus caminos el recuerdo de tiempos en que salir de casa al amanecer era ya un acto de valentía, en que los arrieros rezaban antes de cruzar un puerto y en que la justicia tenía que ser, a veces, tan dura como el delito que castigaba. Conocer esa historia es entender mejor quiénes somos y de dónde venimos.
FUENTES Y REFERENCIAS:
Boluda Guillén, José. 1648: El dolor y la gloria de una villa en el Siglo de Oro (El bandolero Jusepe de Escámez). Publicaciones del Archivo Municipal de Mula, 2021.
Archivo General de la Región de Murcia. Presentación del libro de José Boluda Guillén. Mayo 2022.
El Noroeste Digital. El bandolero Juan Manuel: fue muerto por la Guardia Civil en Los Royos el 2 de octubre de 1847.
WikiMurcia. Bandoleros en la Región de Murcia.
El Nuevo Digital Murcia. Aquellos bandoleros.
Wikipedia. Comarca del Río Mula.
Museo del Bandolero, Ronda. Breve historia sobre el bandolerismo.
Fotos del Museobandolero.com
CATEGORÍA: Historia Local / Comarca / Gentes
AUTOR: Ángel García
FECHA: Abril de 2026
Etiquetas : bandolerismo, comarca río Mula, Mula Murcia, Jusepe de Escámez, bandoleros murcianos, historia Mula,



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