L

A HISTORIA DEL AGUA EN MULA

Orígenes, acequias y sistemas de riego en la ciudad murciana

En el sureste de la península ibérica, donde el agua es un tesoro escaso y preciado, la ciudad de Mula ha tejido durante siglos una relación íntima con este elemento vital. Su historia, su desarrollo urbano y su prosperidad han estado indisolublemente ligados al dominio y aprovechamiento del agua. Este artículo explora la fascinante historia del agua en Mula, desde sus orígenes naturales hasta los sofisticados sistemas de riego que permitieron florecer una fértil huerta en medio del clima semiárido murciano.

El Origen del Agua: El Río Mula y sus Manantiales

El agua que ha dado vida a Mula a lo largo de los siglos tiene su origen en las Fuentes de Mula, situadas en la zona serrana del término municipal de Bullas. Este nacimiento natural marca el punto de partida del río Mula, que discurre durante 64 kilómetros hasta desembocar en el río Segura, entre los municipios de Alguazas y Las Torres de Cotillas.

El manantial brota entre rocas formando pequeñas pozas y saltos de agua, dando origen a una corriente que ha sido fundamental para la vida en la comarca. A su paso por Bullas, el río forma el bucólico paraje del Salto del Usero, donde se pueden observar formaciones de travertinos que testimonian un pasado más húmedo de la región.

Manantiales locales

Además del río Mula, la ciudad ha contado históricamente con diversos manantiales que surgían al pie del Cabezo, el promontorio rocoso sobre el cual se asienta el Castillo de los Vélez. Estos manantiales naturales, que emanaban de las rocas, eran aprovechados por los habitantes de las zonas más elevadas de la ciudad, especialmente aquellos que vivían por encima de la cota de la Acequia Mayor.

Entre los manantiales más destacados se encuentran la Fuente Caputa y otros surgimientos en la rambla del Arbollón o Fuensoriana. La Fuente Caputa, cuyo nombre proviene del latín caput aqua (cabeza del agua), representa uno de los aprovechamientos más antiguos y significativos de la zona.

La Época Musulmana y el Desarrollo del Sistema Hidráulico

Tras la firma del Pacto de Tudmir en el año 713, una guarnición militar árabe se instaló en lo alto del cerro de Alcalá para controlar la ciudad visigoda de Mula. El asentamiento musulmán en el actual emplazamiento de Mula comenzó a desarrollarse a partir del siglo IX, alcanzando su máximo esplendor entre los siglos XII y XIII, cuando se convirtió en una de las ciudades más importantes de Tudmir y capital de un iqlim (distrito administrativo).

Durante los siglos XII y XIII, la madina de Mula se desarrolló urbanísticamente convirtiéndose en una plaza fortificada inexpugnable, con una espléndida huerta a sus pies. Esta transformación urbana estuvo íntimamente ligada al desarrollo de un sofisticado sistema de aprovechamiento del agua, herencia de la avanzada ingeniería hidráulica árabe.

La herencia árabe en el riego

Los musulmanes, procedentes de regiones áridas, poseían un profundo conocimiento sobre el manejo del agua. Trajeron consigo técnicas de regadío avanzadas que incluían acequias, aljibes, norias y sistemas de distribución equitativa del agua. Esta cultura del agua no solo permitió el desarrollo agrícola, sino que también marcó la organización social y jurídica de la comunidad.

La Acequia Mayor: La Gran Obra de Ingeniería

La mayor obra de ingeniería hidráulica musulmana en Mula fue, sin duda, la construcción de la Acequia Mayor. Esta acequia arrancaba a más de ocho kilómetros del caserío, mediante un azud situado en el cauce del río Mula. Desde el margen derecho del río tenía su inicio la acequia madre, probablemente excavada originalmente en tierra, diseñada para llevar las aguas por gravedad hasta la ciudad y su huerta.

El nuevo emplazamiento de Mula requería un acopio de agua mucho mayor que el que proporcionaban los reducidos manantiales situados al pie del Cabezo. La Acequia Mayor se convirtió en la arteria principal del sistema de riego, comparable a un 'río artificial' que distribuía el preciado líquido por toda la huerta.

La construcción de esta infraestructura supuso un hito en la historia de Mula, ya que permitió el desarrollo de una extensa zona de cultivo que sustentó económicamente a la población durante siglos. La huerta de Mula, regada por la Acequia Mayor y complementada por las fuentes naturales que emanaban del cerro del Cabezo, se convirtió en el sustento de la comunidad.

Los Partidores y el Sistema de Distribución

Uno de los elementos más singulares del sistema de riego tradicional de Mula son los partidores, estructuras hidráulicas diseñadas para dividir y distribuir equitativamente el agua entre los diferentes sectores de la huerta. Estas obras de distribución, poco frecuentes en otros regadíos de la región murciana, han variado en número a lo largo de los siglos.

 

Estructura y funcionamiento

Los partidores consistían en estructuras llamadas 'mesas de reparto', donde el agua se dividía mediante compartimentos separados por tajamares. Presentaban huecos que se bloqueaban con tablachos, primero de madera y posteriormente metálicos, que se trababan entre las ranuras realizadas entre los tajamares.

Las compuertas o palas tenían una medida estándar para controlar la cantidad de agua que pasaba por cada división. Además, en caso de avenida, los partidores contaban con aliviaderos laterales para evitar desbordamientos. Anteriormente a la llegada de las aguas, se colocaba una reja metálica en el canal para impedir que la broza y otros objetos taponasen los partidores.

Evolución histórica

Los partidores se han diferenciado tradicionalmente entre los de arriba y los de abajo. Documentos históricos revelan que en el siglo XVI el Concejo tuvo que reducir el número de partidores a 26, ya que se habían abierto muchos de forma irregular causando gran daño y perjuicio a los vecinos de la villa y a la acequia.

A principios del siglo XX, estaban en funcionamiento veinticuatro partidores. En la actualidad se contabilizan diecisiete partidores en la acequia madre, aunque los situados dentro del casco urbano, excepto Villa, Dato y Nuevo, no están funcionales debido al crecimiento urbano que ha sustituido parte de la huerta histórica.

Destacan partidores como el de Balate, en el Niño de Mula, que repartía el agua hacia diversos parajes a través de diferentes canales. Debido a la amplia superficie de regadío en muchas parcelas, las acequias secundarias disponían de varios subpartidores.

El Heredamiento y la gestión del agua

Durante siglos el agua de Mula, propiedad del Heredamiento (comunidad de regantes), se vendía en el acto del Concierto, reunión periódica donde se subastaban los turnos de riego. Este sistema garantizaba una distribución equitativa y transparente del recurso más valioso de la comunidad.

Los acequieros y sobreacequieros eran los encargados de vigilar y mantener el sistema. Los acequieros entraban y salían continuamente de los partidores para dar o desviar el agua según correspondiera a cada propietario. Las mesas de reparto eran revisadas periódicamente por los sobreacequieros, quienes comunicaban al Comisario de mes cualquier defecto o irregularidad.

Con un caudal normal, los partidores siempre presentaban un paso abierto ya que la veinteava parte del caudal pertenecía al común del pueblo, conocido como Zayara o Aciara, destinado al uso público.

Formas de Riego Tradicionales

El sistema de riego tradicional de Mula se basaba en el aprovechamiento por gravedad del agua conducida por las acequias. A partir de la Acequia Mayor se ramificaban acequias secundarias o brazales que llevaban el agua a los diferentes sectores de la huerta.

El riego por inundación

La forma de riego predominante era el riego por inundación o a manta, donde el agua se distribuía por las parcelas formando pequeñas láminas que cubrían el terreno. Este método, aunque requería gran cantidad de agua, era el más adecuado para los cultivos tradicionales de la huerta murciana: cereales, hortalizas y frutales.

Los agricultores debían labrar cuidadosamente sus tierras, creando caballones y surcos que dirigían el agua hacia todas las zonas de cultivo. El conocimiento preciso del terreno, las pendientes y los tiempos de riego era fundamental y se transmitía de generación en generación.

Los azarbes

Las aguas sobrantes del riego se recogían mediante azarbes, canales que drenaban el exceso y lo devolvían al río o lo reconducían a zonas más bajas de la huerta. Este sistema permitía un aprovechamiento máximo del agua, evitando tanto la escasez como el encharcamiento de las tierras.

El Agua para Consumo Humano

La mayor parte de los vecinos de Mula se surtían para su abastecimiento y uso doméstico de la Acequia Mayor, especialmente aquellos que residían en la cota inferior que posibilitaba el discurrir de las aguas por gravedad. Sin embargo, el agua de la acequia, al provenir del río, no siempre presentaba las mejores cualidades para el consumo humano.

Los manantiales naturales que surgían de las rocas de El Cabezo ofrecían agua de mejor calidad. Aquellos que vivían en una cota superior respecto del 'río artificial' se abastecían de las aguas que surgían de estas fuentes. Los caudales eran obviamente inferiores a los de la Acequia Mayor, pero la calidad del agua era muy superior para el consumo humano.

En Mula existían varios manantiales de este tipo que eran aprovechados por la población. Estos puntos de agua se convirtieron en lugares de encuentro social, donde las mujeres acudían a lavar ropa y los vecinos a recoger agua para sus hogares.

Los Baños de Mula: Aprovechamiento Termal

El manantial de Los Baños de Mula representa uno de los aprovechamientos más singulares del agua en la zona. Las aguas termales que surgen de este manantial han sido utilizadas desde época romana, como testimonian los restos arqueológicos encontrados en el lugar.

A partir del siglo XVIII-XIX se levantaron gran parte de las estructuras actuales. Las aguas que salían del pozo se desviaban hacia diferentes establecimientos de baños y hacia un molino de cubo utilizado para la obtención de harina. Las aguas salutíferas de los Baños se han utilizado en un complejo con diferentes establecimientos destinados a baños termales.

Los edificios de baños presentan una tipología singular, con patios centrales surcados por galerías exteriores. Las aguas sobrantes de los establecimientos termales se destinaban al regadío de la pequeña huerta de La Misericordia, demostrando una vez más el aprovechamiento máximo de cada gota del preciado líquido.

Tanto el manantial de Los Baños de Mula como el de Fuente Caputa eran frecuentados por los vecinos de los caseríos aledaños para el acopio de agua, abastecimiento de caballerías y lavado de ropa, especialmente durante los siglos XVIII-XX.

La Época Moderna y Contemporánea

En 1244, el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, conquistó Mula para la corona castellana. La población musulmana fue expulsada de la villa, aunque el sistema hidráulico desarrollado por ellos continuó siendo la base del regadío. El rey Fernando III concedió a Mula el Fuero de Córdoba en 1245, lo que implicaba ser lugar de realengo y tener Concejo propio.

El embalse de La Cierva

Un hito importante en la historia del agua en Mula fue la construcción del embalse de La Cierva, situado al norte de la ciudad. Esta infraestructura, con capacidad para 5 hectómetros cúbicos y 2 hectómetros cúbicos al año de volumen de regulación, permitió una mejor gestión y almacenamiento del agua del río Mula.

Cuando comenzaba el siglo XX hubo una expansión importante del regadío. De las 12.170 tahúllas (1.360,606 hectáreas) en 1900 se pasó a 13.187 tahúllas (1.474,3006 hectáreas) treinta años después, sobre todo gracias a las expectativas creadas con los nuevos recursos que procederían con la construcción del embalse.

Los molinos hidráulicos

El aprovechamiento del agua no se limitaba al riego y al consumo humano. En el siglo XIX, según el Diccionario de Madoz, se relacionan seis molinos harineros impulsados por las aguas del río Mula, además de un molino situado en el interior de la localidad, perteneciente al Conde de Sástago, que funcionaba mediante el aprovechamiento de las corrientes de la fuente de la Rafa.

Estos molinos hidráulicos representaban una importante industria local, aprovechando la fuerza motriz del agua para la molienda de cereales, actividad fundamental en la economía tradicional de la zona.

El Agua en la Mula del Siglo XXI

En la actualidad, el sistema de aprovechamiento del agua en Mula ha experimentado importantes modernizaciones. Para el abastecimiento de agua potable a la población ya no es necesaria la existencia de manantiales locales, ya que las aguas del Trasvase Tajo-Segura y del sistema de abastecimiento del Taibilla llegan desde mediados del siglo XX a este y otros municipios del sureste español.

Tras el embalse de La Cierva, el río Mula discurre por una amplia y fértil vega que mantiene una importante actividad agrícola, base de la economía comarcal. A partir de las aguas represadas en dicho embalse se ha creado una red informatizada de infraestructuras hidráulicas para un mejor aprovechamiento de las mismas, que permite a los agricultores de Mula un riego por goteo automatizado y pionero a nivel mundial.

Este sistema moderno de riego representa un salto cualitativo respecto a las técnicas tradicionales, permitiendo un uso mucho más eficiente del agua en un contexto de creciente escasez del recurso. Sin embargo, la transición hacia estos métodos modernos ha supuesto también el abandono progresivo de muchas de las infraestructuras tradicionales.

Patrimonio Hidráulico: Un Legado a Preservar

Junto a las nuevas infraestructuras y métodos de gestión hídrica, en el municipio de Mula existe un mosaico de aprovechamientos tradicionales y elementos anexos que forman un conjunto de bienes de interés cultural. Molinos, partidores, canales, galerías, caños, minas, balsas, estanques y presas constituyen un patrimonio hidráulico de gran valor histórico y cultural.

Estos elementos están sujetos a la Ley 4/2007 de Patrimonio de la Región de Murcia y muchos de ellos son susceptibles de generar nuevos usos demandados por la sociedad actual. La reorientación y puesta en valor de este patrimonio en sectores como el turismo rural o de interior representa una oportunidad para convertir estas infraestructuras históricas en motor de desarrollo económico, al tiempo que se preserva la memoria histórica de la relación entre Mula y el agua.

La Acequia Mayor, los partidores históricos, las fuentes tradicionales y los molinos hidráulicos son testigos mudos de siglos de sabiduría popular en el manejo del agua. Su conservación no es solo una cuestión de preservación histórica, sino también un recordatorio de la importancia de gestionar sosteniblemente un recurso cada vez más escaso.

 

La historia del agua en Mula es la historia de una comunidad que aprendió a convivir con la escasez, a gestionar un recurso limitado de forma equitativa y a desarrollar sistemas ingeniosos para aprovecharlo al máximo. Desde las Fuentes de Mula en Bullas hasta el complejo entramado de acequias, partidores y azarbes que riegan la huerta, cada elemento del sistema hidráulico cuenta la historia de generaciones que hicieron florecer un vergel en medio de la aridez.

La herencia musulmana en la gestión del agua sigue siendo visible hoy en día, no solo en las estructuras físicas que perviven, sino también en la cultura del agua que impregna la identidad muleña. Los sistemas de reparto, la importancia del Heredamiento, el respeto por los turnos de riego y la valoración del agua como bien común son legados que trascienden los siglos.

En un contexto de cambio climático y creciente escasez de agua, las lecciones del pasado cobran renovada actualidad. Los sistemas tradicionales de gestión del agua en Mula, basados en la eficiencia, la equidad y el aprovechamiento sostenible, ofrecen enseñanzas valiosas para el presente y el futuro.

El reto actual es encontrar el equilibrio entre la necesaria modernización de los sistemas de riego y la preservación del patrimonio hidráulico histórico. Mula, que durante siglos ha sabido adaptarse a los cambios manteniendo viva su relación con el agua, tiene la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en esta larga historia, combinando innovación tecnológica con respeto por la tradición y sostenibilidad ambiental.

por Ángel García  para Mahulalarica.net
 
Ultima actualización 13/02/2026 

Fuentes Consultadas

  • Región de Murcia Digital - Historia de Mula
  • Ayuntamiento de Mula - Información municipal sobre patrimonio hidráulico
  • Confederación Hidrográfica del Segura - Datos sobre el río Mula y sistemas de riego
  • Estudios sobre el patrimonio hidráulico de la Región de Murcia
  • Documentación histórica sobre la época musulmana en Mula y el Pacto de Tudmir
  • Ley 4/2007 de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia
  • Diccionario de Pascual Madoz (1845-1850) - Referencias a Mula
  • Estudios sobre sistemas tradicionales de riego en el sureste ibérico
  • Información sobre el embalse de La Cierva y sistemas modernos de riego.
  • https://rutariberadelosmolinosmula.wordpress.com/acequia-y-azud/
  • https://juangutierrezgarcia.wordpress.com/2011/10/17/evolucion-historica-del-re/