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ay ciudades que llevan a las mujeres tatuadas en su historia. Mula, ese municipio enclavado en el corazón de la Región de Murcia, declarado Conjunto Histórico-Artístico de carácter nacional, es una de ellas. Su castillo renacentista, sus calles laberínticas de traza musulmana, sus iglesias barrocas y sus huertas fértiles son el escenario en el que, desde hace siglos, las mujeres muleñas han construido, sostenido y engrandecido la vida de esta ciudad. Madres, artesanas, nobles, artistas, maestras, agricultoras: la historia de Mula no puede contarse sin ellas. Este artículo es un homenaje largo, merecido y necesario a todas esas mujeres que, visibles o invisibles, conocidas o anónimas, han escrito con sus manos y su carácter la identidad de esta tierra singular.

Mula es la capital de una extensa comarca situada en el centro de la Región de Murcia. Su emplazamiento geográfico en la cuenca del río Mula determinó su historia desde los orígenes. Por sus tierras han pasado todas las culturas y los pueblos significativos de la Península Ibérica, dejando su legado: íberos, romanos, musulmanes y cristianos se sucedieron en este territorio, y las mujeres estuvieron presentes en cada una de esas transformaciones históricas, aunque la historia oficial tardase demasiado en reconocerlo.

En la etapa islámica, las mujeres de la medina musulmana de Mula fundada en su actual emplazamiento sobre un nuevo cerro, con calles estrechas, empinadas y laberínticas vivían una cotidianidad intensa vinculada al tejido familiar, la artesanía textil, el cultivo de la tierra y el cuidado de la comunidad. Las dos mezquitas de la medina medieval, que yacen hoy bajo la iglesia de Santo Domingo y la ermita de Nuestra Señora del Carmen, fueron espacios en los que también las mujeres muslimaas de Mula tuvieron su lugar espiritual.

 

Con la conquista cristiana y la posterior integración de Mula en el poder señorial de los Fajardo cuando en 1430 el rey Juan II otorgó el señorío de Mula a Alonso Yáñez Fajardo en reconocimiento a sus servicios, la ciudad entró en una nueva era en la que el papel de las mujeres de la nobleza adquirió una dimensión política de primer orden.


LUISA FAJARDO MANRIQUE: LA MUJER QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE MULA

Si hay un nombre femenino que vertebra la historia de Mula durante la Edad Moderna, ese es el de Luisa Fajardo y Manrique. Nacida en 1457, era hija única del poderoso adelantado del Reino de Murcia, Pedro Fajardo Quesada, el hombre que había controlado casi con poder absoluto el reino durante tres reinados. Al no tener descendencia masculina, fue Luisa quien heredó el inmenso patrimonio familiar, que incluía el señorío de Mula, así como los de Cartagena, Alhama, Librilla, Molina de Segura y otros territorios murcianos.

Luisa Fajardo no era una figura pasiva en este entramado de poder. Los propios Reyes Católicos intervinieron directamente en su destino matrimonial: Isabel I de Castilla, consciente del peligro que supondría que tan vasto poder señorial cayera en manos de un noble ambicioso, dispuso personalmente que Luisa se casara con Juan Chacón, contador mayor del reino y fiel servidor de la Corona, un hombre de modesta nobleza pero de absoluta lealtad a los monarcas. Las capitulaciones matrimoniales, firmadas en Madrid el 16 de abril de 1477, incluyeron una cláusula extraordinaria: la descendencia del matrimonio debería llevar el apellido materno, el apellido Fajardo, no el paterno. Una medida que confirma el valor dinástico que se otorgaba a Luisa, cuya sangre y linaje eran los que debían perpetuarse.

De esta unión nació Pedro Fajardo Chacón, quien en 1507 recibiría de la reina Juana I de Castilla el título de Marqués de los Vélez, cuyo centro de poder fue precisamente el castillo de Mula. Fue Luisa Fajardo, sobrina además del poeta Jorge Manrique,

quien transmitió el linaje y el patrimonio que dio origen a uno de los marquesados más poderosos de la historia de España. Sin ella, sin su condición de heredera y sin el papel estratégico que los Reyes Católicos le asignaron, el Marquesado de los Vélez, que dominaría Mula durante siglos, nunca habría existido tal como lo conocemos. Mula le debe, aunque raramente se mencione con el protagonismo que merece, una parte esencial de su historia.


MUJERES ANÓNIMAS, TRABAJOS ETERNOS: EL ESPARTO, LA SEDA Y EL CAMPO

Junto a las nobles, fueron las mujeres del pueblo las que sostuvieron la economía y la vida cotidiana de Mula durante siglos. En la comarca, el trabajo del esparto fue históricamente una actividad eminentemente femenina. La tarea del "picao" del esparto, una labor esencial para la obtención de la fibra con la que se fabricaban cestos, capachos, serones y alpargatas, era realizada exclusivamente por mujeres y niñas. Sentadas frente a las hileras de mazos con los pies en fosos en el suelo, giraban los manojos para picarlos uniformemente, en un trabajo repetitivo, físicamente exigente y artesanalmente preciso que requería años de aprendizaje.

Del mismo modo, el bordado fue una actividad en la que las mujeres murcianas, y entre ellas las muleñas, desarrollaron una habilidad extraordinaria. La incorporación de la mujer al arte del bordado en la Región fue promovida por una Real Orden de Carlos III, pero en Mula la tradición textil femenina era anterior, enraizada en la cultura islámica y en las redes de producción doméstica que sustentaban la economía local. Los atuendos tradicionales de la Semana de la Huerta y de las fiestas patronales muleñas fueron posibles gracias a las manos de generaciones de mujeres que bordaron, cosieron y mantuvieron vivos esos trajes con un cuidado casi sagrado.

La producción de seda también implicó en Mula, como en toda la Región, el trabajo intenso de las mujeres en las labores de cría del gusano, devanado y elaboración del hilo. La influencia árabe en esta actividad, documentada desde el siglo VIII en Murcia, llegó hasta Mula y fue durante siglos fuente de ingresos para muchas familias en las que las mujeres eran las ejecutoras directas de ese delicado proceso.

Y si el esparto, la seda y el bordado fueron las industrias artesanales de las mujeres muleñas, el campo fue su otro gran territorio. Las mujeres de Mula trabajaron durante siglos como agricultoras, regando y cultivando las huertas del río Mula, recogiendo cosechas de pimiento para el pimentón, cuidando de los cultivos de cereales y legumbres, participando activamente en la economía rural de una comarca que dependía de su trabajo para sobrevivir.

Las hermandades y cofradías religiosas de Mula tuvieron siempre en las mujeres a sus principales sostenedoras, no solo como devotas sino como organizadoras de novenas, bordadoras de mantos y mantenedoras de los ritos que dan continuidad a la fe popular. La Semana Santa de Mula, con sus tambores que resuenan con una intensidad única en toda España, tiene también en las mujeres a sus transmisoras más fieles. El redoblar de los tambores, que por su sonido primitivo y poderoso atrae visitantes de todo el país, fue cuidado y traspasado de generación en generación también por manos femeninas.


IRENE ORCAJADA: EL ARTE CONTEMPORÁNEO DE UNA MULEÑA EN EL MUNDO

La tradición artística de Mula, ciudad que se enorgullece de ser cuna del escultor y mecenas internacional Cristóbal Gabarrón, tiene también en sus mujeres a artistas de talla notable. Irene Orcajada es una de las voces del arte contemporáneo muleño que ha llevado el nombre de su ciudad a exposiciones en lugares tan lejanos como Nueva York. Licenciada en Bellas Artes, Orcajada es conocida por una trayectoria artística y expositiva construida con determinación y rigor en distintos países, donde forjó un estilo propio que combina la reflexión plástica con el compromiso con su tierra.

En 2018 participó como una de los doce artistas muleños seleccionados para la exposición en la sede neoyorquina de la Fundación Cristóbal Gabarrón, un acontecimiento que llevó el arte de Mula a la Gran Manzana. El Ayuntamiento de Mula le organizó posteriormente una exposición en el Museo de la Ciudad de Mula, con el reconocimiento explícito del alcalde a su trabajo. Desde su residencia en Albacete, Irene Orcajada no solo ha seguido exponiendo en Castilla-La Mancha y Cartagena, sino que se ha convertido en una voz comprometida con la necesidad de fomentar el arte y la cultura en Mula, abogando públicamente por la implantación de un bachillerato artístico en la localidad para que los jóvenes muleños con talento no tengan que renunciar a sus vocaciones creativas.


ILU ROS: LA ILUSTRADORA MULEÑA QUE CONQUISTA EL MUNDO CON SUS DIBUJOS

El nombre más internacional del arte femenino nacido en Mula pertenece, en la actualidad, sin lugar a dudas a Ilu Ros. Nacida en Mula en 1985, esta dibujante e ilustradora es hoy una de las autoras más reconocidas del panorama de la ilustración editorial española e internacional. Su historia es la de una mujer que siguió con valentía una vocación que la llevó de Mula a Granada, y de Granada a Londres, donde vivió entre 2011 y 2020. Fue precisamente en la capital británica donde descubrió el poder narrativo de la ilustración y decidió convertirla en su vida profesional.

Licenciada en Bellas Artes y Comunicación Audiovisual por las universidades de Murcia y Granada, Ilu Ros desarrolló un estilo inconfundible: trazo espontáneo con acuarela, lápiz e tinta, que transmite emociones con un lenguaje visual contemplativo y abiertamente feminista. Su obra no busca decorar: busca conmover, recordar y reivindicar.

En 2018 publicó su primer libro, Hey Sky, I'm on My Way: A Book about Influential Women, una obra en inglés en la que perfilaba a mujeres destacadas de todos los ámbitos a lo largo de la historia, desde el activismo hasta las artes y el deporte. Un primer libro que ya revelaba la doble fidelidad de Ilu Ros: a la ilustración como lenguaje y a las mujeres como tema central de su mirada.

En 2020 llegó Cosas nuestras, un homenaje a su abuela muleña y, a través de ella, a todas las abuelas de España. La obra fue seleccionada para representar la sección española en la Bienal de Ilustración de Bratislava 2021 y le valió a Ilu Ros ser nombrada Murciana del Año por el periódico La Verdad, un reconocimiento que la conectó con su tierra natal de la manera más emotiva posible: a través de la memoria de una mujer de Mula.

Siguieron Federico (2021), una poderosa biografía dibujada de García Lorca, y Una trilogía rural (2022), adaptación ilustrada de Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, que obtuvo el Premio al Libro Mejor Editado del año 2022 otorgado por el Ministerio de Cultura. En 2025 publicó Una casa en La Ciudad, novela gráfica autobiográfica sobre su etapa londinense: el desarraigo, la precariedad y el reencuentro con una misma. Ilu Ros también ha sido finalista del prestigioso Poster Prize for Illustration, concedido por la Association of Illustrators y el London Transport Museum de Londres, y ha sido reconocida por el Ministerio de Cultura con un trabajo sobre Antonio Machado con motivo del 150 aniversario del nacimiento del poeta.

Ilu Ros es hoy el testimonio más brillante y visible de que Mula es una ciudad que cría talento femenino de proyección internacional.



LA BELLEZA DE LA MULEÑA: UN ELOGIO QUE VIENE DE SIGLOS ATRÁS

No sería justo cerrar este artículo sin mencionar algo que forma parte del imaginario colectivo de la comarca: la belleza proverbial de las mujeres de Mula. El dicho popular lleva siglos resonando en los pueblos del entorno, y hay incluso páginas y grupos dedicados a glosar la hermosura de la mujer muleña como algo indiscutible y conocido. Pero la belleza de la muleña no es solo física: es la belleza de quien trabaja duro, quien mantiene las tradiciones vivas, quien cría hijos y cuida a mayores, quien borda mantillas y siembra campos, quien pinta cuadros y dibuja libros, quien hereda castillos y transmite apellidos. La muleña es guapa porque lleva dentro siglos de historia, de esfuerzo y de orgullo de pertenencia a una ciudad que es, en sí misma, una obra de arte.


Mula tiene una deuda con sus mujeres. Como casi todos los municipios de España, la historia oficial de la ciudad ha sido escrita predominantemente desde una perspectiva masculina: los adelantados, los marqueses, los curas, los alcaldes, los artistas varones. Pero sin las mujeres que hilandaban el esparto, que bordaban los mantos de la Virgen, que transmitían las tradiciones, que criaban a los hijos y gestionaban la economía doméstica en tiempos de guerra y penuria, que pintaban y dibujaban cuando nadie lo esperaba, Mula no sería lo que es.

La recuperación de esa memoria femenina es hoy una necesidad cultural y una responsabilidad colectiva. Iniciativas como el proyecto Murcia Región de Mujeres, que recoge perfiles de mujeres destacadas de toda la región, incluidas las nacidas en Mula, abren ese camino. La historia de Luisa Fajardo, que merece una calle y un monumento en la ciudad que su linaje hizo grande; el arte de Irene Orcajada y los libros premiados de Ilu Ros; las manos de las picadoras de esparto y las bordadoras anónimas; el rezo de las mujeres cofrades que mantienen viva la devoción , todo eso es Mula. Todo eso es la mujer muleña. Y todo eso merece ser contado, recordado y celebrado.

Porque Mula es también, y sobre todo, sus mujeres.


FUENTES :

1. Región de Murcia Digital – Historia de Mula
2. Murcia Región de Mujeres – Ilu Ros
3. Wikipedia – Ilu Ros
4. Ayuntamiento de Mula – Irene Orcajada, artista muleña
5. Hotel Rural El Molino de Felipe – Personajes ilustres muleños
6. Wikipedia – Marquesado de los Vélez
7. Región de Murcia Digital – El Marquesado de los Vélez, familia
8. Región de Murcia Digital – Murcia medieval, dominio de Pedro Fajardo
10. El Noroeste Digital – Ortega y Rubio, muleño ilustre
11. MurciaEconomía – Mujeres que hicieron y hacen historia en la Región
12. Murcia Región de Mujeres – Portal general
13. Hotel Rural Mula – Exposición de artistas muleños en Nueva York
14. Yolanda Blaya Blog – Entrevista a Irene Orcajada
15. Lecturalia – Ilu Ros, libros y biografía
16. Piedra Yllora – Señores y Marqueses de los Vélez

CATEGORÍA: Gentes / Cultura   / 

AUTOR: Ángel García

FECHA: Abril de 2026

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