E
n la cumbre del cerro que domina la villa de Mula, en el corazón de la Región de Murcia, se alza una de las fortalezas más emblemáticas del sureste peninsular: el Castillo de los Vélez. Esta imponente construcción defensiva, testigo silencioso de más de mil años de historia, constituye un documento pétreo excepcional para comprender la evolución política, militar y social de esta región fronteriza que fue escenario de encuentros y desencuentros entre culturas, religiones y reinos.
Aunque el castillo que hoy contemplamos es fundamentalmente de origen islámico y cristiano, los estudios arqueológicos han revelado que el cerro sobre el que se asienta fue ocupado desde tiempos prehistóricos. Los íberos establecieron aquí uno de sus asentamientos, aprovechando la posición estratégica del lugar para controlar las rutas comerciales y las tierras fértiles de la vega del río Mula.
Durante la dominación romana, el emplazamiento mantuvo su importancia, aunque es difícil determinar con exactitud la naturaleza de las construcciones que pudieron existir en este período. Lo que sí es seguro es que la posición estratégica del cerro, visible desde kilómetros a la redonda y con amplias vistas sobre el territorio circundante, lo convirtió en un punto de interés permanente para todos los pueblos que habitaron la región.
La Fortaleza Islámica: Bastión del Reino de Murcia
La construcción del castillo propiamente dicho comenzó durante la época islámica, probablemente en los siglos XI y XII, en el contexto de las taifas que fragmentaron Al-Ándalus tras la desintegración del califato cordobés. Mula (Mawla en árabe) se convirtió en un importante centro urbano y su castillo en una pieza clave del sistema defensivo de la región.
Durante el período almohade (siglos XII-XIII), la fortaleza experimentó importantes ampliaciones y mejoras. Los almohades, dinastía bereber que unificó Al-Ándalus bajo su poder, comprendieron la importancia estratégica de Mula como punto de control entre las tierras del interior y la costa mediterránea. El castillo se integró en una red defensiva más amplia que incluía otras fortalezas de la región como las de Lorca, Caravaca y Moratalla.
La estructura islámica del castillo respondía a los principios de la arquitectura militar andalusí: aprovechamiento máximo de la topografía natural, uso de materiales locales (fundamentalmente tapial y mampostería), diseño de recintos múltiples escalonados que dificultaban el asalto, y construcción de torres tanto para vigilancia como para defensa activa. Las murallas seguían las curvas de nivel del cerro, creando un perímetro irregular pero extraordinariamente resistente.
El castillo islámico de Mula no era únicamente una construcción militar, sino también un centro administrativo y residencial. En su interior existían aljibes para garantizar el suministro de agua durante los asedios, almacenes para provisiones, viviendas para la guarnición y probablemente una pequeña mezquita o al menos un espacio dedicado a la oración.
La Conquista Cristiana: Alfonso X y la Integración en Castilla
El año 1244 marcó un punto de inflexión definitivo en la historia del castillo. Ese año, el infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) conquistó la villa de Mula mediante capitulación, en el contexto de la incorporación del Reino de Murcia a la Corona de Castilla. Este proceso se produjo gracias al Tratado de Alcaraz (1243), por el cual el último rey musulmán de Murcia, Ibn Hud al-Dawla, se convirtió en vasallo de Fernando III de Castilla y facilitó la entrega pacífica de gran parte del territorio.
La conquista de Mula fue relativamente incruenta, lo que permitió que gran parte de la población musulmana permaneciera en la villa como mudéjares, manteniendo sus costumbres, religión y parte de sus propiedades a cambio del pago de tributos. Esta convivencia inicial entre cristianos, musulmanes y la pequeña comunidad judía caracterizó los primeros años de dominio castellano.
Alfonso X comprendió la importancia estratégica de Mula y ordenó reforzar sus defensas. El castillo se convirtió en una pieza fundamental del sistema defensivo de la frontera con el Reino nazarí de Granada, que se consolidaría en las décadas siguientes como el último reducto musulmán en la Península Ibérica. Durante más de dos siglos, el Castillo de Mula sería una fortaleza fronteriza en permanente estado de alerta.
Señorío Real y Conflictos Nobiliarios
Durante el siglo XIII y parte del XIV, Mula permaneció bajo dominio directo de la Corona castellana, con alcaides nombrados por el rey. Sin embargo, la política de donaciones de territorios a la nobleza, característica de la Castilla bajomedieval, acabaría por cambiar esta situación.
El castillo fue testigo de los conflictos nobiliarios que sacudieron Castilla durante el siglo XIV, especialmente durante las minorías de edad de varios monarcas y las guerras civiles. La fortaleza cambió de manos en varias ocasiones, siendo ocupada alternativamente por partidarios de diferentes facciones nobiliarias que se disputaban el poder en el reino.
En 1382, durante el reinado de Juan I de Castilla, Mula fue entregada a Pedro Fajardo, Adelantado Mayor del Reino de Murcia, iniciándose así la vinculación del castillo con el linaje de los Fajardo que duraría más de cuatro siglos. Esta familia, una de las más poderosas e influyentes del Reino de Murcia, haría del Castillo de Mula uno de los símbolos de su poder territorial.
Los Fajardo y el Marquesado de los Vélez
El acontecimiento más trascendental en la historia del castillo se produjo en 1506, cuando el rey Fernando el Católico concedió a Pedro Fajardo y Chacón el título de Marqués de los Vélez, elevando el señorío de Mula y otros territorios a marquesado. Desde entonces, el castillo pasó a ser conocido como Castillo de los Vélez, nombre que ha perdurado hasta nuestros días.
Los Fajardo, Marqueses de los Vélez, fueron una de las familias más poderosas del sureste español durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Su influencia se extendía por gran parte de las actuales provincias de Murcia y Almería, controlando un vasto territorio que incluía numerosas villas, fortalezas y tierras de labor.
Durante el período de dominio de los Vélez, el castillo experimentó importantes transformaciones. Si bien mantuvo su función militar y defensiva, se añadieron elementos propios de una residencia señorial, convirtiéndose en palacio fortificado. Las torres se remodelaron, se abrieron ventanas y balcones en los muros, se construyeron estancias más confortables y se decoraron algunos espacios con elementos renacentistas.
El poder de los Marqueses de los Vélez alcanzó su cénit durante el siglo XVI. Pedro Fajardo y Chacón, tercer marqués de los Vélez, fue virrey de Valencia y uno de los nobles más cercanos a Carlos I. Su hijo, Luis Fajardo y Requesens, fue general de las galeras de España y participó en importantes empresas militares, incluida la batalla de Lepanto (1571) contra los turcos otomanos.
El Castillo en la Época Moderna
Durante los siglos XVI y XVII, aunque las funciones puramente militares del castillo disminuyeron con el fin de la Reconquista en 1492, la fortaleza mantuvo su importancia como símbolo del poder señorial de los Vélez y como centro administrativo del marquesado.
El castillo fue escenario de importantes acontecimientos históricos. Durante la rebelión de las Alpujarras (1568-1571), cuando la población morisca del Reino de Granada se sublevó contra Felipe II, el Castillo de Mula sirvió como base de operaciones para las tropas del Marqués de los Vélez, encargado de sofocar la rebelión.
En el siglo XVII, durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), el castillo volvió a tener relevancia militar. El Reino de Murcia fue uno de los territorios donde se enfrentaron los partidarios del archiduque Carlos de Austria y los del futuro Felipe V de Borbón. El Castillo de Mula, como otras fortalezas de la región, participó en estos conflictos, aunque de manera menos intensa que en épocas anteriores.
Declive y Transformaciones
El siglo XVIII marcó el inicio del declive militar del castillo. Las nuevas técnicas de artillería hacían obsoletas las viejas fortalezas medievales, y el centro de poder de los Marqueses de los Vélez se había desplazado a otras residencias más confortables. El castillo comenzó a perder su función residencial y militar, aunque siguió siendo propiedad del marquesado.
La abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1811, durante las Cortes de Cádiz, supuso un cambio fundamental. Aunque los Vélez conservaron la propiedad del castillo y de muchas tierras, perdieron los derechos jurisdiccionales sobre Mula y sus habitantes. La villa se convirtió en municipio independiente, y el castillo quedó como un símbolo histórico de un pasado feudal que llegaba a su fin.
Durante el siglo XIX, el castillo sufrió un progresivo deterioro. Las guerras carlistas del período y el general abandono de las fortificaciones medievales en toda España contribuyeron a su ruina. Partes del castillo fueron utilizadas como cantera, extrayéndose materiales para otras construcciones, y algunos elementos decorativos fueron expoliados.
El Castillo en la Época Contemporánea
El siglo XX trajo nuevos desafíos para la conservación del castillo. La Guerra Civil Española (1936-1939) causó algunos daños adicionales en la estructura, aunque Mula no fue escenario de combates intensos. Durante décadas, el castillo permaneció en estado de abandono, con sus muros expuestos a la erosión y al expolio.
No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando comenzó a tomarse conciencia del valor patrimonial del Castillo de los Vélez. En 1949, el castillo fue declarado Monumento Histórico-Artístico, lo que supuso el primer paso hacia su protección legal. Esta declaración, que posteriormente se renovó con la denominación de Bien de Interés Cultural, estableció la obligación de conservar y proteger la fortaleza.
Las primeras intervenciones de restauración comenzaron en las últimas décadas del siglo XX. Se consolidaron muros en peligro de derrumbe, se limpiaron escombros acumulados durante siglos, se realizaron estudios arqueológicos que revelaron nuevos datos sobre la historia del castillo, y se acondicionaron accesos para permitir las visitas turísticas de forma segura.
En el siglo XXI, las actuaciones de conservación y puesta en valor se han intensificado. La Región de Murcia y el Ayuntamiento de Mula han invertido recursos significativos en la restauración del castillo, entendiendo que constituye no solo un monumento histórico de primer orden, sino también un activo turístico y cultural de gran importancia para la localidad.
Arquitectura e Ingeniería Militar
Desde el punto de vista arquitectónico, el Castillo de Mula es un palimpsesto que refleja las diferentes fases de su construcción y transformación a lo largo de más de ocho siglos. La estructura actual conserva elementos de todas las épocas, desde el núcleo islámico original hasta las reformas renacentistas de los Marqueses de los Vélez.
El castillo se organiza en varios recintos amurallados escalonados que se adaptan a la topografía del cerro. Esta disposición en terrazas sucesivas respondía a una lógica defensiva: cada recinto podía defenderse independientemente, de modo que la caída de uno no implicaba necesariamente la pérdida de toda la fortaleza.
El recinto superior, el más antiguo y mejor defendido, constituía la última línea de resistencia. Aquí se localizaba la Torre del Homenaje, símbolo del poder señorial, desde cuya cima se domina todo el territorio circundante. Esta torre, aunque muy reformada, conserva elementos de diferentes épocas que permiten estudiar la evolución de la arquitectura militar medieval.
Las murallas, construidas principalmente con la técnica del tapial (tierra apisonada entre encofrados) reforzado con mampostería en las zonas más vulnerables, alcanzan espesores de varios metros. A lo largo del perímetro se distribuyen torres de diferentes tipologías: circulares, cuadrangulares y semicirculares, cada una con funciones específicas en el sistema defensivo.
Los aljibes constituyen otro elemento fundamental de la arquitectura del castillo. Estas cisternas subterráneas, excavadas en la roca y recubiertas con mortero impermeable, garantizaban el suministro de agua durante los asedios. El castillo contaba con varios aljibes de diferentes tamaños, algunos de los cuales se conservan en buen estado.
Más allá de su valor arquitectónico, el Castillo de Mula constituye un documento histórico excepcional. Sus piedras han sido testigos de acontecimientos que marcaron la historia de España: la consolidación de Al-Ándalus, las luchas entre taifas, la Reconquista, las guerras nobiliarias, la rebelión morisca, las guerras de sucesión y el fin del Antiguo Régimen.
El estudio arqueológico del castillo ha proporcionado valiosa información sobre la vida cotidiana en una fortaleza medieval. Se han encontrado restos de cerámicas islámicas y cristianas, monedas de diferentes épocas, armas, herramientas y otros objetos que permiten reconstruir cómo era la vida de quienes habitaron y defendieron estas murallas.
Las fuentes documentales complementan la información arqueológica. Los archivos del Marquesado de los Vélez, conservados en diversos archivos españoles, contienen abundante documentación sobre la administración del castillo, las reformas realizadas, los alcaides que lo gobernaron y los acontecimientos históricos en los que participó.
Legado y Significado Actual
Hoy, el Castillo de los Vélez es mucho más que una ruina medieval. Es un símbolo de la identidad histórica de Mula, un espacio para la memoria colectiva y un recurso cultural y turístico de primer orden. Las murallas que durante siglos separaron y protegieron a unos de otros, ahora invitan al encuentro y al conocimiento del pasado común.
El castillo forma parte inseparable del paisaje urbano de Mula. Su silueta, recortada contra el cielo, es la imagen más reconocible de la localidad y aparece en el escudo municipal. Los muleños mantienen un vínculo emocional con su castillo, que sigue siendo escenario de celebraciones y eventos culturales.
La historia del Castillo de Mula es, en definitiva, la historia de España en miniatura: conquistas y reconquistas, convivencia y conflicto entre culturas, el poder de la nobleza, las transformaciones políticas y sociales. Cada piedra de sus murallas guarda la memoria de quienes las construyeron, defendieron y habitaron, y cada visitante que recorre sus adarves se convierte en parte de esa historia milenaria que continúa escribiéndose.
Información Práctica para la Visita
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El mejor momento para visitar el castillo es durante la primavera o el otoño, cuando las temperaturas son más suaves. Sin embargo, cada estación ofrece su propio encanto: la primavera trae consigo el verdor de los campos circundantes, el verano permite disfrutar de noches estrelladas desde las almenas, el otoño ofrece una luz especial para la fotografía, y el invierno, aunque más frío, regala días de cielos despejados con visibilidad excepcional.
Un Legado que Pervive
El Castillo de Mula no es solo un monumento del pasado, sino un elemento vivo del patrimonio cultural murciano que continúa desempeñando un papel importante en la identidad de la localidad. Las labores de conservación y restauración llevadas a cabo en las últimas décadas han permitido preservar esta joya arquitectónica para las futuras generaciones, mientras que su utilización para eventos culturales, exposiciones y celebraciones lo mantiene integrado en la vida social del municipio.
Visitar el Castillo de los Vélez es emprender un viaje en el tiempo, una oportunidad única de conectar con las raíces históricas del sureste español y comprender mejor la compleja historia de Al-Ándalus, la Reconquista y la formación de los reinos cristianos peninsulares. Es también una invitación a descubrir Mula, una localidad que ha sabido conservar su patrimonio y sus tradiciones sin renunciar a la modernidad, ofreciendo al visitante una experiencia auténtica y enriquecedora.
En definitiva, el Castillo de Mula es mucho más que una fortaleza medieval: es un símbolo de la historia compartida de las culturas que han poblado estas tierras, un mirador privilegiado sobre un paisaje de belleza atemporal y un testimonio pétreo de la capacidad humana para construir obras que desafían los siglos. Una visita obligada para cualquier viajero que desee conocer el verdadero corazón histórico de la Región de Murcia.
Mula toma posesión del Castillo
Resolución del justiprecio del Castillo de Mula.
Visita a las obras de restauración del Castillo de Mula
EL CASTILLO DE MULA por JOSÉ ANTONIO ZAPATA PARRA
Visita a las obras de restauración del Castillo de Mula
por Angel Garcia para Mahulalarica.netUltima actualización 06/01/2026FUENTES:Historia medieval de España y la Región de Murcia
Arquitectura militar islámica y cristiana
El período de la Reconquista
La nobleza castellana y los señoríos
Características generales de castillos similares
Web del Ayuntamiento de Mula
Oficina de Turismo de Mula
Región de Murcia Digital (portal oficial)
Estudios sobre castillos de Murcia en revistas de historia
Tesis doctorales sobre fortificaciones murcianas
Publicaciones del Centro de Estudios Históricos de Mula (si existe)
Base de datos de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura
Inventario de Patrimonio de la Región de MurciaBibliografía especializada:
Libros sobre castillos de Murcia
Historia local de Mula
Estudios sobre los Marqueses de los Vélez
Castillo de Mula o Castillo de los velez
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