Las obras de restauración, consolidación, acondicionamiento y puesta en valor del castillo medieval de Pliego han finalizado tal y como estaba previsto, antes del fin del verano. El proyecto ha tenido un coste de 1.940.000 euros, financiados íntegramente por el Gobierno de España a través del Ministerio de Industria y Turismo, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El delegado del Gobierno, Francisco Lucas, y la consejera de Cultura, Carmen María Conesa, han visitado el castillo para comprobar in situ el resultado de la restauración, en un acto de inauguración de las obras de recuperación y puesta en valor de la fortaleza.
"Hoy estamos en Pliego para compartir una gran noticia: la apertura del castillo a todos los ciudadanos y ciudadanas. Hablamos de una de las actuaciones más importantes que se han llevado a cabo en este municipio en los últimos años y que permitirá que vecinos, vecinas y visitantes puedan disfrutar de este espacio único", ha señalado Lucas. El delegado del Gobierno ha destacado además que "hoy es, sin duda, un día emocionante, porque recuperamos una parte fundamental de la historia de Pliego y una auténtica seña de identidad de sus vecinos y vecinas".
"Con esta actuación no solo protegemos y ponemos en valor nuestro patrimonio, sino que también contribuimos a reforzar la oferta turística de la Comarca del Río Mula y a generar nuevas oportunidades para el municipio", ha añadido. El proyecto se ha desarrollado dentro del programa de rehabilitación de Bienes de Interés Cultural con uso turístico.
Los trabajos han permitido recuperar niveles históricos y distintos tramos de la muralla, consolidar las estructuras existentes y proteger los restos arqueológicos. Asimismo, se han mejorado los recorridos y la accesibilidad, se han instalado elementos de señalización y un sistema de iluminación, y se han creado una página web y un tour virtual para facilitar el conocimiento del conjunto histórico.
La fortaleza, construida a finales del siglo XII, garantizaba por su emplazamiento la observación y vigilancia del paso natural del valle de Mula con Lorca-Totana, y sirvió como refugio de los pobladores de la zona. Está estructurada desde su construcción en dos partes diferenciadas: la fortaleza propiamente dicha, en lo más alto, y un recinto amurallado junto a esta, semicerrado y sin viviendas, que servía de refugio a la población en caso de peligro.
De forma triangular, sus muros se apoyan en siete torres de mediana y pequeña envergadura y una torre de grandes proporciones que guarda la entrada principal. En su interior contaba con un conjunto de edificios para el servicio del alcaide y demás personal del castillo, una casa de servicio, una mazmorra y otra casa por la que pasaba una corriente de agua. La torre principal, considerada la obra más importante del conjunto, se estructura en tres partes: la mitad inferior maciza, un cuerpo central con dos plantas separadas por un piso de travesaños de madera, y una parte superior cubierta con un terrado coronado de almenas.
Tras el Tratado de Alcaraz (1243), el castillo pasó a manos castellanas y controló la población mudéjar de La Mota en el valle del río Pliego. A principios del siglo XIV se convirtió en enclave militar de la Orden de Santiago, hasta que a principios del siglo XVI fue abandonado y cayó en desuso. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985, bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. Actualmente se conservan la zona amurallada, un aljibe y la torre del Homenaje.


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