Una mujer de Murcia ,se hace la mamografía de rutina dentro del programa de cribado del Servicio Murciano de Salud. Recibe una carta de la Consejería diciéndole que todo está bien. Que no se preocupe,ella por suerte o por instinto quién sabe, no se fía.
Busca por su cuenta y resulta que tenía cáncer. Luego lo dijo con esa calma que solo tienen quienes han estado al borde: "Si hubiera hecho caso a la carta de la Consejería, no estaría viva." Punto. Así de sencillo. Así de brutal.
Y entonces uno espera que pase algo ,que dimita alguien, que haya una comisión urgente, que el consejero de Salud salga a dar explicaciones de verdad,nada de eso.
Lo que hubo fue una rueda de prensa donde Juan José Pedreño explicó que el informe crítico tenía "un fin político". Hombre, claro que tiene un fin político,todo lo que se hace con dinero público tiene un fin político. Eso no lo convierte en mentira.
Lo que molesta no es que critiquen el programa,lo que molesta es que el programa merezca ser criticado.
El problema de fondo es que nadie sabe exactamente qué está pasando en Murcia y no saben porque la Consejería no lo cuenta. Llevan años sin publicar los datos detallados del bienio 2023-2024. Las asociaciones de pacientes los piden. La oposición los pide.
Los periodistas los piden ,la respuesta oficial es que "no es fácil" procesar esa información, once millones de euros en contratos de mamografía solo en el último proceso de licitación que figura en el Portal Europeo de Contratación y no hay presupuesto ni voluntad para sistematizar cuatro columnas en una hoja de Excel. Perdona que no me lo crea.
Hay algo más que me revuelve,Murcia presume con cierta razón de haber ampliado el cribado hasta los 74 años antes que otras comunidades. Bien aplausos,pero esa ampliación a mujeres de entre 45 y 74 años no va a estar completamente operativa hasta 2027 como mínimo.
Y mientras tanto hay denuncias concretas: pruebas que acaban derivándose a clínicas privadas, con resultados que luego no sirven porque no son comparables con los estudios anteriores de la sanidad pública. O sea: el sistema te manda a la privada, pagas con tu tiempo y tus nervios, y al final tienes que repetirlo todo en la pública. Dos veces el mismo susto,el doble del gasto para todos.
Y según la oposición, más de mil doscientas mujeres en lista de espera para hacerse una mamografía,la Consejería lo niega el problema es que, sin datos verificables, nadie puede saber quién miente.
El cáncer detectado a tiempo se cura en nueve de cada diez casos. Detectado tarde, ese número se desploma. Cada semana de retraso no es un número en una lista. Es una mujer esperando una llamada que no llega.
Yo no sé si hay mala fe o simplemente años de desidia acumulada. Lo que sé es que hay mujeres murcianas tomando decisiones sobre su salud con información incompleta, con cartas que les dicen que están bien cuando no lo están, con un sistema que las deriva de un sitio a otro sin que nadie asuma la responsabilidad de lo que pasa en medio.
No la estafa de los maletines ,la que no deja rastro en ningún sumario, la que nadie acaba pagando, la que se entierra en notas de prensa y declaraciones vacías. La estafa de los que gestionan vidas ajenas como si fueran suyas y luego se esconden detrás del cargo cuando algo sale mal.
Ángel García 2026.



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