Mula vivió este sábado una jornada para la historia. La reliquia de la Vera Cruz de Caravaca llegó a la ciudad después de que distintas realidades eclesiales y el Ayuntamiento solicitaran la visita a la Cofradía de la Vera Cruz.

Pasadas las cuatro de la tarde, el Leño de Cristo arribó al Santuario del Divino Niño Jesús del Balate, escoltado por los hombres del Palio y la Compañía de Armaos. En el cortejo figuraban el alcalde de Caravaca, José Francisco García, y el hermano mayor de la Cofradía, Jesús López. A las puertas del templo les aguardaban el alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, y el diputado de la Asamblea Fernando Moreno, junto a los hermanos mayores del Niño del Balate y de Nuestra Señora del Carmen, Rosa María Llamas y Juan del Amor Ruiz. Los tres coincidieron en definir la visita como un hecho histórico que une fervor, fe y tradición.

Tras un primer acto religioso en el santuario, epicentro de la devoción y la peregrinación muleñas, la comitiva se dirigió a la iglesia de la Purísima Concepción, donde se administró el sacramento de la unción de enfermos a las personas impedidas. Después, una marea humana alumbró en solemne procesión el camino hasta la ermita de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Mula, que peregrinó con motivo del Año Jubilar hasta la Ciudad Santa del Noroeste.

Ante la Virgen se celebró una eucaristía presidida por el vicario de zona, David Martínez, y concelebrada por los sacerdotes de la localidad. Por las empinadas calles de Mula, enfermos e impedidos se asomaron a balcones y ventanas para rezar al paso del Lignum Crucis, custodiado y venerado en Caravaca desde hace casi ocho siglos.

Concluida la celebración, desde la terraza de la ermita se bendijo la ciudad y sus pedanías con la Sagrada Reliquia. El itinerario prosiguió hasta la parroquia de Santo Domingo, donde se rezó una última oración ante la Vera Cruz antes de su regreso a la Real Basílica-Santuario de Caravaca, que seguirá recibiendo a peregrinos y devotos.

El alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, subrayó los lazos que unen a ambas ciudades y destacó cómo “el camino de la Vera Cruz ha conseguido vertebrar los municipios por donde discurre”. En ese sentido, defendió que “Mula es una ciudad que sabe acoger al visitante y poner en valor el rico patrimonio que tiene”, y añadió que “el mejor legado que podemos dejar es una ciudad que respeta su historia, cuida su patrimonio y sabe convertir sus raíces en oportunidades para el futuro”.

Por su parte, el alcalde de Caravaca, José Francisco García, coincidió en el mensaje y vaticinó que será “una visita muy recordada tanto por los vecinos de Caravaca como de Mula”. Se trata, añadió, de “dos ciudades vecinas que comparten una fuerte identidad, que hoy estrechan sus lazos y que unen su energía en torno a su fe”.

Para conmemorar la visita se elaboró un recordatorio obra del pintor Manuel Berreiro: una cruz que acoge entre sus brazos al Niño del Balate y a la Virgen del Carmen.

La jornada contó con un dispositivo de seguridad conjunto de ambos consistorios, con sus respectivas Policías Locales, y con un despliegue de la Guardia Civil.